vendredi 21 septembre 2012

Bienvenidos



Desde todas las perspectivas posibles,

desde todas las ramificaciones de la tela de araña,

desde todos los entresijos que comunican nuestra sangre por todo nuestro cuerpo,

Por dentro, por fuera, al lado izquierdo, al derecho,

regando las plantas, comiendo pimientos rellenos, viendo bellas señoritas tamborilear sus tacones en el parque...

Ahora que volvemos a escribirnos letras es el momento de escuchar en mi interior.

lundi 24 août 2009

Artísticamente remotas...



Recorriendo partículas subatómicas una a una hasta colisionar con las fuerzas naturales y llegar a ser una concha marina, tal vez el saliente de un acantilado en el mar o un pequeño e invisible insecto de colores tropicales en el otro lado del globo. Es la rotación terrestre, torbellino de pasiones y remolino de dulzura, desde el este, se forman los días, las noches y demás con la fuerza de la luz, con el sol, con la lucha de esas niñas guapas que siguen a las estrellas...


...La espiral es uno de los símbolos más viejos en todos los continentes: Antiguo símbolo del ritmo de la vida y de la energía. Para unos, el solsticio de invierno, para otros, el nuevo ciclo anual, tal vez también la inmortalidad...


...Se parece al círculo de taichí, que evoluciona entre los elementos interdependientes del ying y el yang, llegando juntos al todo equilibrado, representando la unión entre los lados opuestos, necesaria para completar el origen del caos. No hay principio ni fin, todo se deriva del origen de algo infinito que dará lugar a la dualidad del Cosmos y a la multiplicidad de caminos...

...Desde las culturas aztecas, mayas e incas, hasta el mundo actual pasando por la mitología nativa de dioses e historias divinas, estos curiosos círculos se encuentran presentes entre nosotros de forma muy sutil: en el espiralado juego de la oca, en las esquinas que se doblan, en las abundantes formas y variedades que nos ofrece la Naturaleza, etc.

...En la cultura hindú, la espiral esta relacionada con el día y la noche de Brahma, correspondiendo de este modo a las fases del ciclo de la existencia de lo humano en lo mundano: el Universo entero conspira eternamente y desde siempre, desde aquéllas microparticulas, de forma cíclica, entre los días y las noches, que transcurren imperceptibles pero implacables...

...Por otra parte, la representación de la Venus de Milo, por una parte desnuda y por otra cubierta de ropajes, girando sobre sí misma, a modo de movimiento en espiral, nos inspira a como el alma se despoja de ropas materiales para llegar a la pureza a través del movimiento circular de la espiral, el ascenso...

...Con estas y otras miles de interpretaciones, la espiral es en sí como la escalera de caracol que se ensalza en el alba de la mañana, en el renacer de cada ser humano visitante en el Universo, temporal y atemporal a la vez, dual e incompleto, y cada peldaño de esa escalera tiene la suerte y la fortuna, el misterio que va desvelando día tras noche los secretos y los misterios de la Vida...

jeudi 20 août 2009

Relatos

La luz roja parpadeante atravesaba las cortinas de seda asalmonadas que colgaban suspendidas intermitentemente temblorosas imitando los movimientos sublimes de una bailarina con caché, de una habitación empobrecida con vistas a las desconocidas playas negruzcas del norte de Lanzarote...
La lectura al borde del impetuoso borde de la cama azul, apasionada y sin sosiego ni respiro entre líneas ni puntos ni aparte, ni páginas en blanco que anunciaban el final de un capítulo, aquélla historia penetraba con puntas de cristal el alma de todos los rasgados que decidieran darse un paseo entre sus plácidos recobecos...
Carmen abrió un paquete de galletas, pensando para sus adentros en las eternas contradicciones de su vital existencia, corta y permanente, interdependiente como las fuerzas opuestas que se atraen y se necesitan para vivir, como lo masculino necesita de lo femenino, como cobra significado la palabra viceversa...
Vacilando, dejo las gafas sobre la cama, paso sus manos sobre las tapas oscuras del libro, recordó un noviembre no muy amargo y el castaño de al lado de la casa de su madre, recito susurrando al airecillo que se colaba por la ventana unos versos copiados de un viejo poema de Benedetti, escucho las notas intensas, agudas y emocionalmente compuestas que se dibujaban por todos los rincones de la habitación, y volvió la inspiración, como vuelve el vapor que empaña los espejos del cuarto de baño, como vuelve la cucharilla a la taza del café, como vuelven los pájaros a anidar...
Carmen tomó su pluma de ébano del otro lado de la cama y comenzó a escribir su relato, imitando con su prosa las paredes de su cárcel...

mercredi 19 août 2009

Morir de noche...

Cavilaba Carmen que hoy sería un buen día para salir al pueblo, pues era el día que ponían el mercado de frutas, verduras y demás en la plaza, donde siempre encontraba las hojas más aromáticas que Miguel seleccionaba para ella.
Transcurrían por las manillas del reloj las 11 de la mañana cuando, haciendo el desayuno rutinario de té de flores amarillas y tostadas calientes de pan de centeno con queso fresco, Carmen se percató del mal tiempo con el que hoy se habían despertado las plantas de su arrollador jardín.
Una pequeña mueca de estupor y un gesto de tristeza se dibujo de repente en su rostro ovalado, al pensar que había contado los días exactos para salir al exterior y el tiempo maldito había decidido estropearle su paseo tan ansiado.
Al fin, con su mantón rojo y sus labios carnosos insinuadores hoy en un tenue tono marrón, a juego con su tez, tomo el peine de la mesilla del dormitorio de arriba y cardo un poco su erizado cabello negro.
Aún pasado este pequeño ritual, Carmen reflejaba una mirada decaída con aires de desolación. El paso de los días en su más profunda soledad, desde que Esteban se fue, había mellado su espíritu jovial.
Al salir de la casa, Carmen observo el buzón de reojo. Caminaba lentamente, deslizando sus zapatos de esparto por la senda asfaltada, agrietada y amenazada de hierbajos muertos, sintiendo como si el sonido de su caminar se clavase en las vértebras de su espalda delgada, sintiendo como si los puñales del pasado la obligasen a girarse y correr al oxidado buzón.
De pronto, como un vuelco de sensatez y una luz de ilusión, se volvió hacía el buzón, dejando atrás el camino que conducía a la verja verde y corriendo desesperadamente. Guiada siempre por su esperanzado corazón de hielo, Carmen introdujo sus finas manos temblorosas en el buzón. Tiempo muerto para su corazón...
...El tacto de sus dedillos contra el grueso sobre del interior del buzón hizo que sus pequeños ojos ausentes y aguisantados tornaran el brillo de una almendra recién caída del almendro; fijos, perpetuos e inmóviles, observaron el sobre durante unos minutos, ajenos al tiempo y a las tempestades, pudieron leer el remitente...
"Cuentos para Morir de Noche"

lundi 17 août 2009

Donde esta tu cama, donde esta mi aliento

Ahora,

ese maldito bandido, intrépido maleante de la nocturnidad en los avernos del miedo que me persigue,

me roba los segundos de tranquilidad que observaba desde las alturas de tus sienes.

Ahora,

se que el amor no entiende de razones, y la ataraxia de las tardes de bañera termino.


Ahora,

son los pájaros que bailotean jugando con la incertidumbre del paso que le hemos regalado al tiempo,


me roban los segundos de éxtasis que deslumbraban a mis pupilas cuando descansaban sobre las tuyas...

...Ahora,

y no mañana, ni ayer,

ahora que ya no veo ni veré donde esta tu cama,

donde esta mi aliento,

me clavare la venganza del recuerdo, de las gotas de sudor, que ya olvidan como se derramaban desde tu frente hasta mi pecho...

Ahora,

tengo que poner el bozal a mi canción,

el cordón a mi dolor,

el calor a mi corazón...

lundi 6 juillet 2009

Y se ha ido...

Y se ha ido...
por la puerta de atrás,
las sombras de tu nuca en mi espalda,
y los contornos de tu lengua sin espuma.
Y se ha ido,
para siempre,
el sudor de tu mejilla resbalando,
derramando soles por mi vientre,
ganando esta partida de ajedrez...

lundi 22 juin 2009

Vuelven

Acabamos de entrar.
Cinco horas y media destripando con las líneas concéntricas de las yemas de mis dedos, índice y corazón, las sintonías más confusas en las vértebras marcadas de tu espalda.
Vuelve mi pluma a dibujar sin la penalización del dolor atemporal, el soneto sin precio en el añil claro y perfecto por encima de tus labios, en el rectángulo del ascensor que nos asciende eléctricamente al cuarto piso de los cielos del quirófano de fresa.
Se abre el paraguas en las plazas de Madrid, separando mi boca de todas las bocas, aumentando los roces carnosos en lugares en los que cuesta separarse, desabrochando cremalleras de altos cuellos discretamente tapados.
Han vuelto las gaviotas a pelearse por unas migajas de pan duro del día anterior, despedazando los resquicios de espacios entre zapatos y pies descalzos.
Se han dado la vuelta los cuchillos y se han clavado en los confines de tu cuerpo desnudo, descansando en habitaciones en vivo, continuas y en silencio.
Han vuelto los rayos del sol a atravesarme el alma por tu ventana, esa que cierras de madrugada, esa por la que te espía la Luna imaginándose salvajes y avinagrados episodios de tu vida.

Y ahora que no tenemos nada que decirnos,
que el mundo ha girado las tuercas de mi mente,
sólo quiero mirar a las bocas mudas y a los oídos sordos, los que un día lo fueron,
y tener quince minutos para el opio,
el cáncer de mi piel, la enfermedad mental de la borrachera de ayer,
contigo, en tu cama, un polvo de quince minutos,
recordando segundos inolvidables...